El postboda o Trash the dress es una sesión de fotos o de video posterior a la boda, en la que los novios estáis más relajados. No tenéis el jaleo de la preparación, el tiempo no amenaza con consumiros antes de la ceremonia ni durante los saludos en la fiesta, por tanto, las fotos son más gráciles, más desenvueltas y se crea una dinámica divertida y diferente.

¡Podemos arriesgarnos! si hay un botón fuera de lugar o la tela muestra alguna arruga, no pasa nada. De allí que nos aventuremos y pidamos poses que no nos habríamos atrevido a solicitar antes: sentarse en la calle, caminar descalzos por la arena, nadar, entre otras.

El lugar que se escoja  es importantísimo porque refleja quiénes sois. Una playa al atardecer es una selección de primera, pero tenéis que preguntaros si refleja quiénes sois. Pensemos: un día en un parque de diversiones; caminar por las calles de la ciudad, retrataros entre las casas de un pueblo ameno o en un casco histórico; un lugar de la localidad donde crecisteis o vivís.

Tenéis que recordar que el postboda es una expresión de vosotros y que la idea al final es que paséis un buen rato acompañándonos en nuestras locuras mientras retratamos de mil y un formas su historia de amor.