Conocimos a Katherine y a Martin por casualidad. Estos venezolanos llegaron a la oficina y enseguida hicimos click, ese día pasamos la tarde hablando de cómo  hacer empanadas de atún que supieran a cazón y de cómo el café nunca puede ser descafeinado.. jajaja

Cuadramos el preboda en el parque de cabecera en Valencia, junto a Roxy, su hija peluda.  Este día la pasamos genial, corrimos, bailamos, cantamos la canción de Bad boys y terminamos viendo el atardecer.

El día de la ceremonia pasamos temprano por el salón donde se realizaría el convite, allí se encontraba Martin junto a su familia poniendo los últimos detalles de decoración. Al salir del salón nos fuimos al hotel donde además de los novios, estaban hospedados gran parte de los invitados, invitados que vinieron de todas partes del mundo.

En su habitación estaba Katherine con su familia y sus damas de honor, kat estaba súper calmada tomándose un mojito mientras la peinaban y la maquillaban. Después que Martin tomara una ducha nos fuimos a su habitación, donde ya estaba su hermano, su familia y par de amigos, quienes lo acompañarían a vestirse; Kat le mandó una carta junto a los calcetines que se pondría Martin ese día.

La Habitación de Katy era un hermoso caos, sus padres, sus damas y nosotros que ya de por si éramos 3.

Fue una ceremonia eclesiástica en la iglesia de Canet d’en Berenguer, un pueblo a las afueras de Valencia. El párroco realizó una ceremonia muy emotiva, Katherine y su cuñada no dejaban de llorar. Al salir de la iglesia, dimos algunas vueltas por Canet y paramos a hacer algunas fotos. Justo en medio de la sesión me caí, me doblé el pie y no pude caminar en 2 semanas… Igual me fui con los chicos al convite donde hice todo desde una silla.

Ya una vez en el salón la fiesta se tornó muy alegre, los invitados no dejaron de bailar y disfrutar en ningún momento.

Como sorpresa, el hermano de Katherine les regaló a los novios unos boletos de avión para que fueran a visitarlo a Nueva Zelanda dónde él vive, así como el abuelo de Martin les dedicó una canción con unas hermosas palabras.

El post boda fue una aventura increíble, nos fuimos a la Cova tallada de Denia,  un sitio muy especial; es una cueva enorme que no te deja de sorprender y que tiene una gran belleza. Para estar allí al amanecer tuvimos que caminar por la montaña en un camino al lado de un despeñadero de noche, y lo volveríamos a hacer una y mil veces más, (de hecho lo volvimos a hacer) porque el material resultó increíble.

Martin y Katherine llegaron como clientes y se quedaron como buenos amigos.

Los queremos chicos!

Beli.