Wei y Angel tienen una historia inusual, se conocieron por internet cuando el (español) vivía en China, y ella (China) vivía en España. Luego de estar un tiempo yendo y viniendo, decidieron casarse. Es así como parten rumbo a China a celebrar la ceremonia allá y luego vuelven a España para celebrar el rito también en este lado del mundo.

Ese día empezamos a trabajar muy temprano, nos fuimos al centro de Valencia a la peluquería donde se arreglaría ella. Luego nos dirigimos a las afueras de la ciudad, a la casa de los padres de Angel, el saldría de allí acompañado de sus amigos en un Cadillac rojo alquilado especialmente para la ocasión.

De ahí volvimos al centro de Valencia, al hotel Les arenals donde se cambiaría Wei, en la habitación nos la encontramos con su familia (que sólo hablaban chino), y sus damas de honor, (que si hablaban español jaja.) Al hotel la vino a buscar un Cadillac blanco, que la trasladaría a donde se realizaría la ceremonia.

Un enlace a orilla de playa, donde nos enteramos que en la cultura china durante la ceremonia matrimonial hay un ritual ancestral llamado “El ritual del Té”, un ritual que simboliza el respeto, la gratitud y unión entre ambas familias, y que consiste básicamente en que ella da de beber una taza de Té a los padres de él, y él le da de beber a los padres de ella; en ese momento el novio pasa a ser oficialmente  hijo de los padres de ella y viceversa.

Fue una ceremonia internacional, pues tenían invitados de todas partes del mundo: China (por supuesto), Bulgaria, Holanda, Francia, Suecia, Venezuela (l), Japón, Alemania, Vietnan, Irán, Canadá, y por supuesto los locales: España. Luego de la ceremonia nos fuimos nuevamente al hotel para el convite, la novia entró al salón con un vestido tradicional chino rojo, que al finalizar la comida se quitó para realizar el baile con el tradicional vestido blanco.

Para el postboda de Wei y Angel nos fuimos para la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, donde la imponencia y la modernidad se unen para ser algo brutal.

Wei y Angel: cada uno por su lado es bueno, pero juntos son mejores.

Belén.